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Amiga, yo también tengo depresión

enero 9, 2018

Confesiones de alguien que vive con trastorno depresivo

Hola, tengo un trastorno depresivo y así ha sido mi experiencia personal:

“Ser feliz es una decisión”

Primero no entendía que me pasaba, todos me decían que no tenía motivos para estar triste y de verdad que no los tenía, al contrario, tenía todo para ser feliz o al menos estar satisfecha: una familia cariñosa, los mejores amigos, un trabajo próspero, no sé, todo lo que alguien “puede desear”, así que me sentía mal conmigo misma por no “valorar” lo que tenía, me culpaba por no ser agradecida y ser feliz, había días en los que no sabía ni la razón pero me sentía muy triste, sin ganas de hacer nada, solo quería dormir para que pasara el tiempo y ver si el día siguiente pintaba mejor. Dormía mucho.

Ir con el psiquiatra.

Yo era de esas personas que decía “No necesito ir al psiquiatra, no estoy loca” pero después de ir a sesiones con el psicólogo, me recomendó ir con psiquiatra. “Es parte de la rutina” pensé. Así que fui. La verdad es que fui sin ganas, de hecho fui de mal humor, no entraré en detalles pero después de valoraciones, me diagnosticaron un trastorno depresivo severo, me dieron medicamentos y me dijeron que tenía que estar en tratamiento y que irían viendo mi avance.

What? Why me?

El día que me dieron un diagnóstico, pensé que estaba muy mal, que había gente con problemas de verdad y que yo sufriendo por “nada”. Seguía sin entender, seguía culpándome y por tanto, cada vez me sentía peor. Entré en shock un par de de días, no podia creer que a mí, la morra exitosa, la que tiene una vida por delante, la talentosa, la que siempre gana, de pronto le dijeran: “Tienes depresión”. No lo acepté. Pensé que estaban equivocados y que “ya no sabían que inventarse” Negación a full.

Mamá, soy fulanita de tal y tengo depresión.

Le conté a mamá lo que me dijeron, nunca tuve una muy buena relación con mamá pero a partir de contarle, creo que ha mejorado. Me confesó que también ella padeció depresión en mis años adolescentes, entendí todo. Siempre pensé que no le importaban tanto mis cosas, la sentía lejana y a mi mente vinieron recuerdos de verla dormida todo el tiempo, yo no entendía que pasaba y en mi tonta rebeldía pensaba que mi mamá me odiaba. Le pregunté porque nunca me dijo nada y respondió que era muy chica para entender y que nunca quiso preocuparme. La abracé, lloré y mi adolescente perdonó muchas cosas.

La aceptación.

Supe que no estaba sola y que no todas las personas con depresión corren la misma suerte. Me tardé mucho tiempo en asimilarlo, después de leer mucho, de preguntar al psiquiatra y de trabajar mucho en la aceptación, pude decir (al menos a mi misma) “okey, tienes depresión”. Sigo en tratamiento.

¿Qué ha sido lo más difícil?

Trabajar en la culpa. A veces aún me sigo reprochando, todavía no entra por completo en mi cabeza que no es mi culpa, que no pedí tener esta enfermedad, porque lo es, es una enfermedad mental y todavía me cuesta asumir y decir que tengo una enfermedad mental, hasta escribirlo me cuesta trabajo.

Asumir mi privilegio.

Sé que existen muchas personas que padecen un trastorno depresivo y que o no lo saben o no pueden tratarse. Me ha costado mucho asumir que tengo el privilegio de poder asistir a terapia, de comprar medicamentos, de cuidarme. Sé que no todos estamos en esas circunstancias y aunque a veces suene ilógico, me sigo culpando por tener depresión y por también poder hacer algo al respecto, siento que hay personas con más problemas que yo y que sigo exagerando, pero es volver a decirte una y mil veces que no tienes la culpa de tener esa enfermedad y sí, si es una batalla de todos los días que no siempre se gana.

Hacer lo que más amo.

Es bien dificil tener días malos y saber que tienes que hacer algo y no poder, no tener ánimos de pararte de la cama, de querer seguir durmiendo, de estar apática y que nada, ni siquiera hacer lo que más te gusta, sea motivador. Hay días en los que solo quieres dormir, que nada importa y lo peor es que sentirte así te hace sentir peor, peor y peor.

Cartas a quien corresponde.

Queridxs amigxs que están a mi alrededor:

Sé que hay días que les falló, que digo algo y no lo cumplo, que no llego a sus cumpleaños, a alguna celebración o que simplemente no aparezco, creanme que me siento mal por eso, pero hay días en que no puedo levantarme de mi cama y que desde ahí pienso que soy la peor persona por no valorarlos, por no decirles que los quiero y demostrar que me importan, hay días en los que no puedo y que ni todo su amor ni comprensión me tiran de la cama. He llorado mucho por fallarles. Perdón si estoy con ustedes y parece que no estuviera o que no los escucho, perdón si a veces parezco apática o sin ganas de estar ahí. La verdad es que hay días en los que me obligo a estar de pie y que cuando lo logro solo pienso en volver a mi cama, en tomar una cobija, taparme, dormir  y esperar mañana para sí tener ganas. Perdón si a veces parece que no quiero hacer nada y otros parece que me quiero comer el mundo y perdón por enojarme si me dicen que vaya más despacio, que no sea tan acelerada, la verdad es que quiero aprovechar los días en los que sí me siento bien porque sé, que aunque no lo quiera, vendrán días de oscuridad que me van a impedir estar como quisiera estar. Perdón por ser inconstante y fugaz. Los quiero siempre aunque no siempre lo parezca.

Querida yo:

Deja de sentir culpa, aprovecha esos días de luz, ten un rush de hacer lo que más te gusta, que te digan intensa, para las personas con depresión, la intensidad es una bendición, hay que hacer lo más que se pueda cuando se pueda. Repito, no te culpes, vívelo. Eres fuerte y muy valiente. Te amo más que a nadie, aunque a veces se te olvide.

Brilla más, brilla más, una estrella serás.

Querida amiga que también tiene depresión:

No tengo mucho que decirte, porque cada quien vive la depresión a su manera, solo quiero decirte que sé que estás cansada de escuchar que eres una exagerada, que todo depende de ti o que tener depresión es para gente que no valora lo que tiene. Te abrazo mucho si así lo quieres.

Mundo en general:

La depresión no es una elección, dense cuenta. Bye.

Gracias a Nipol por el espacio y permitir que mi testimonio sea anónimo, les quiero mucho.

Alessio Lin

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