CINE Festivales

“El arte me permite vivir con mis fantasmas y con lo que soy” Antonia Fritche

junio 7, 2018

Por Gisela de la Rosa

¿Qué significa para ti el arte experimental?

Yo creo que los que nos dedicamos a alguna expresión artística estamos constantemente experimentando con nuevos medios, con nuevas teorías, porque finalmente somos gente que utilizamos mucho la tecnología y esta va cambiando vertiginosamente. De alguna forma nunca puedes dejar de experimentar, de estudiar y de aprender. Hablando del movimiento como tal, sí pase por ahí y es muy interesante porque van saliendo lenguajes nuevos que interesan a las personas y que van creando corrientes, sin embargo es muy delicado porque puede caer en un hoyo negro donde no van hacia ningún lado. Para mi existen estas dos partes.

Hablando precisamente de esto, existen obras experimentales que proponen una nueva narrativa o hay otras que no realmente, ¿qué crees que debe contener una obra experimental para que trascienda?

Yo creo que mucha gente que hace el llamado “Arte Experimental”, ya sea como el videoarte o algo más abstracto, le huyen a las narrativas porque quieren probablemente salir de las convenciones estéticas  y está perfecto porque requiere investigación. Para realmente trascender yo diría que es comprometerse con la obra que estás haciendo como para que te lleve a investigar, que finalmente sí pienses en un espectador, que aunque sea abstracta o que no le entiendas nada, aún así que te haga sentir cosas si es que las hay, hablándonos en un lenguaje personal del artista.

¿Qué influencias has tomado de otros artistas?

Yo tengo muchas influencias pero quizás la principal y creo que es la que caracteriza toda mi obra, es el cine. Fue mi primer amor, yo quería ser cineasta. Después me fui por la vertiente voluntariamente pero siempre está muy presente en mis fotografías o en mis instalaciones de video, es decir, en narración y en estética. De artistas también me han influenciado muchos artistas como Thomas Demand, me gusta mucho la estética purista, de la escuela del norte de Europa, como Austria y Holanda. Hay muchísimos más pero como todos, trato de encontrar un lenguaje personal en ellos.

¿En cuestión personal también hay influencias?

Justo lo que decía en el taller, una de las cosas que más resaltan como influencia en mi obra casi involuntariamente es mi infancia en San Luis Potosí, sobre todo una parte surrealista que viene de aquí. No por decir “Viva San Luis Potosí” (ríe) para nada, porque también tuve mis malos ratos pero, sí hay una parte que nos dice “somos de nuestra infancia”, todo lo que nos construye, la gente que te encuentras, todo eso. Yo vivía en una casa muy rara y esa sensación de espacio todavía la tengo presente, soy muy sensible a la luz también y ahorita, 20 años después me doy cuenta de la importancia que tuvo la luz de San Luis Potosí, porque es muy particular, muy brillante y con muchas variaciones durante el día.

Qué bonito que tu primer amor haya sido el cine, que tipo de corriente cinematográfica te gusta

(Ríe) Es una pregunta muy difícil porque me gusta de todo. Tengo una hija de 7 años con la que veo cualquier tontería hollywoodense porque no hay otra opción. Pero, por ejemplo acabo de hacer una serie fotográfica con mi mejor amiga de Francia , que es como mi alter ego, y lo que me dio la idea de hacerla de esa manera fue por ”Persona” de Ingmar Bergman, por toda esta dualidad de los espejos, las luces y el desdoblamiento de la personalidad. Hablando de más directores, Martin Scorsese me encanta. El cine clásico lo disfruto mucho por mi madre, que desde pequeña me llevaba a la Casa de la Cultura a ver cualquier película rara y quizás estéticamente hablando el cine clásico es mi mayor influencia.

¿Existe algo en común en todas tus obras? ¿Algo que las una?

Absolutamente. Es la intimidad, que tiene muchas variaciones. El voyeurismo es un elemento importante que resurge al igual que el surrealismo. Últimamente estoy más enfocada en las mujeres, no desde un punto de vista completamente feminista sino como una especie de espejo. Diría que el encierro también, como meter todo en una caja o mostrar a alguien encerrado, como una especie de fantasma. Todo esto son los hilos conductores de mi obra.

Me pareció interesante tu ejercicio con mujeres, con tu perspectiva de mujer, muchas lo hacen de manera diferente pero en tu caso, ¿Qué es lo que has querido sacar de retratar mujeres?

Es curioso, es algo que surgió de una manera no planeada pero empecé a fotografiar a mis mejores amigas y poniéndolas en un contexto de ficción, como con este afán de hacer cine, de hacer foto fija e instalaciones. La primer serie que hice me agarre a una amiga y estuvimos hablando mucho sobre el retrato, que es una de mis vertientes en fotografía, y después de mucha discusión decidí meterla en una caja de ficción para que experimentara. La intimidad que logre con ella me gustó un montón, porque la conocía, porque las dos éramos mujeres, porque las dos éramos artistas, porque teníamos mucho que decirnos básicamente y a mi me gusto mucho esa parte, y a partir de ahí empecé contactar a varias amigas buscando precisamente este encuentro íntimo para sacar una expresión más verdadera, más natural y más compartida. Siempre en esos trabajos con las mujeres en realidad es como un proyecto mutuo.

En lo que estuve viendo de tu trabajo y aparte todo lo que nos has platicado, si se nota que haces mucho énfasis en la niñez, en las memorias que en muchas ocasiones hasta se pueden confundir con sueños. ¿Cómo funciona para ti a nivel personal?

Completamente, me encanta que hagas el lienzo entre memorias y sueños porque precisamente en la memoria uno no sabe si lo son o si realmente lo vivió, hay una memoria selectiva y una memoria construida y sí, en efecto es un tema muy importante para mi que nutre todas mis piezas y que creo mucho en cierta forma que no todas las memorias son fáciles y todos tenemos eso pero también es lo que nos constituye. Yo creo que el arte es como un gran medio de resiliencia, una palabra que está mucho de moda, y que puede ser para bien y para mal, al menos para mí fue como encontrar un medio que me permite vivir con mis fantasmas y con lo que soy.

Se vuelve un ejercicio de autoexploración, de volver a conectar contigo mismo…

Sin duda, cuando estas pasando por el proceso creativo, que es la parte más interesante de la obra, te vas encontrando con cajones que (ríe) a ver si los abro o no (ríe) sin embargo, hay también una parte de juego, digo, no es como ir al psicoanálisis.

¿Qué piensas sobre los conceptos plasmados en una obra?

Finalmente para mí lo más importante en la obra es el concepto, puedes tener una obra perfecta, estéticamente hablando, técnicamente hablando, que sí son cosas importantes obviamente. Si ves una fotografía chingonsisima, perfecta y con un concepto super amarrado pues es el equilibrio perfecto. El concepto, lo que verdaderamente tú quieres decir es lo va a hacer vivir la obra. Y en la historia del arte son las únicas que sobreviven. Todos traemos algo que decir, el chiste es irnos quitarnos los filtros y lanzarnos.

¿Qué ofrecen de nuevo las instalaciones en el arte?

Yo creo que no ofrece gran cosa,  de hecho las instalaciones de video van y vienen, dejan de estar de moda y luego un artista conocido pone una por ahí. A mí me gusta mucho involucrar al espectador pero no es nada nuevo, no es que tenga un aporte esencial en un lenguaje porque finalmente utilizas un montón de lenguajes ya existentes para mostrar algo. Tal vez también hablo de una parte personal de México, donde no me he sentido muy aceptada en mi rollo de instalación de video, he sentido mucho rechazo en ese sentido. 

Precisamente mi siguiente pregunta era sobre eso, ¿qué tan diferentes son las percepciones de tu obra en diferentes países?

Es una pregunta muy interesante, por ejemplo, en Francia las instalaciones de video que hice, bastantes narrativas y con aspectos clásicos, fueron muy bien aceptadas, porque es una cultura muy influenciada por el cine, finalmente es una importante capital cinematográfica. Aquí en México, es un mundo de arte contemporáneo muy nuevo, con lenguajes distintos, muy plástico y por eso sentí más distancia. En Japón yo inclui elementos de la sociedad como la bicicleta, y se transformó como en un juego bien recibido también. Sin duda la experiencia que más me ha marcado fue mi residencia de 6 semanas en Siria, justo antes de que estallara la guerra, donde también realicé un taller y un trabajo documental con una familia kurda.

Con todo lo que la tecnología permite en este momento para hacer nuevos tipos de arte o combinaciones, ¿cuál técnica crees que ha sido la más interesante y con más fuerza?

Está difícil tu pregunta, yo no creo particularmente en una técnica que se tenga que seguir para ser exitoso dentro del arte contemporáneo, me regreso a la importancia de decir algo interesante. La oferta de las nuevas tecnologías nos pueden llevar a lugares padres pero si el concepto no está bien amarrado, por más que me pongan unos lentes de realidad virtual, si no encuentro algo que me diga wow,pues me va a dar hueva. Pero hay muchos artistas que sí logran hacer con las nuevas tecnologías algo increíble y que te hacen sentir mucho, como ejemplo Ryoji Ikeda.

 

 

Instagram: @rgisela

Audiovisualera con mucho gusto a lo experimental. Me importan las historias que tienen los elementos más comunes en la vida: el arrepentimiento y las malas decisiones.

Antonia Fritche es parte de la fanzine de Nipol FM edición especial Futuro Festival, búscalo en los puntos de distribución o puedes pedirlo en nuestras redes sociales (: 

 

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