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La primera vez que fui a un mundial de fútbol, fue a ver mujeres jugando en la cancha.

junio 25, 2019

Por Ana Fabiola Bocanegra

Hace muchos años que no iba a un partido de fútbol, de niña me encantaba ir a ver a mis primos jugar los domingos, y ya más grande me emocionaba cuando mi novio de entonces me dedicaba goles mientras lo esperaba sentada en las gradas. 

Un día le conté a mi papa que quería meterme al equipo de fut de la secu y me dijo que no era “un deporte para niñas”. En realidad, ni siquiera me gustan los deportes que incluyan balones, les tengo miedo, pero tal vez, mi inquietud venía después de que en la familia siempre se hablaba de partidos y en las convivencias familiares mis primos y mis tíos, parecían los más divertidos jugando retas en la calle, mientras que la única manera de formar parte para mí, para mis primas y tías era como espectadoras y porristas.

Ayer, asistimos por primera vez a un partido de un mundial, un partido de la Copa Mundial Femenina en Francia. No fue tan dificil conseguir boletos, aunque solo habîa lugares disponibles para los partidos antes de los octavos de final, compramos para ir a ver a la selecciôn de Argentina, ya està, esas morras seguro son revolucionarias. 

Alrededor de 28mil asistentes en el estadio “Parc des Princes”de Paris presenciamos un juego histórico y taquicárdico disputado entre las selecciones de Escocia y Argentina. La emoción se sentía desde el primer momento cuando vimos un estadio repleto, echando olas interminables. Detrás de nosotras estaban sentadas cinco chavitas que no pararon de alentar al equipo de “l’Argentine” durante todo el juego. Al lado otra morra nos dijo que también apoyaban al equipo albiceleste porque con ese uniforme azul oscuro, hasta parecían la selección local.

Durante la primera parte del partido, las escocesas Kim Little, Jennifer Beattle y Erin Cuthbert anotaron los tres primeros goles. De este lado, aunque estábamos apoyando a las argentinas, era imposible no celebrar cada gol con el ambiente festivo que nos rodeaba. Ya para la segunda parte, Milagros Menéndez y Florencia Bonsegundo dieron esperanza al equipo argentino con sus goles. 

En los últimos minutos, sucedió lo inesperado, un penalti que primero no fue marcado y luego sí; que fue fallado la primera vez, pero que se repitió luego porque la portera estaba adelantada. Y ¡gool! de nuevo por Florencia, que alzô sus manos formando un corazón como festejo.

El pañuelo verde estuvo también presente en las tribunas y las redes sociales se unieron con el hashtag #VamosLasPibas. Se acabó el partido, no sabíamos muy bien que iba a pasar después, porque no hubo tiempo extra. A la salida vimos varios grupos de amigas y sobretodo muchas niñas.

Llegando a la casa nos enteramos de que el pase a octavos depende del resultado de otros dos partidos. La verdad es que hace apenas unas semanas supimos del mundial, cuando por las calles de Paris empezaron a aparecer carteles con retratos de las jugadoras, la mascota del equipo y un dibujo de la torre Eiffel con los colores de la selección francesa. No sabíamos los nombres de ninguna de ellas, escuchamos que a la capitana del equipo de Argentina le apodan “La Messi” y a ella no le gusta porque quiere ser conocida por su nombre: Estefanía Banini.

Nosotras quisimos ir al partido, porque creemos en la importancia de la representación, de las referentes, para reafirmarnos que no pertenecemos solo a las gradas, ni somos simples espectadoras. Queremos sentirnos parte de la revolución de estas pibas, porque las mujeres no solo están jugando al futbol, le están abriendo camino a muchas otras y nos recuerdan que también podemos ser protagonistas.


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